Santa Rita

CITOMEGALOVIRUS IGM

UTILIDAD CLÍNICA

El citomegalovirus (CMV), un miembro de la familia de los herpesvirus, está presente en poblaciones humanas de todo tipo y causa en el huésped infecciones que permanecen de por vida en un estado latente, reactivándose ocasionalmente. La prevalencia de anticuerpos en el suero de adultos varía de un 40 al 100 % en correlación inversa a la situación socioeconómica. El CMV se transmite por fluidos corporales tales como la sangre, las secreciones genitales y la leche materna. También la saliva y la orina de individuos infectados constituyen una importante fuente de infección. Los niños, especialmente aquellos que van a centros de preescolar, son vectores transmisores importantes del virus. En individuos inmunocompetentes, la infección primaria por el CMV suele cursar de manera asintomática o con sintomatología leve. Los pacientes muchas veces desarrollan un síndrome parecido a la mononucleosis, con fiebre, dolor de garganta, linfadenopatía cervical, malestar, dolor de cabeza, dolores musculares y de las articulaciones. Durante el embarazo, el CMV puede provocar una infección congénita con secuelas físicas y/o neurológicas permanentes en el niño. La infección por el CMV puede ser primaria, o sea nuevamente adquirida, o secundaria, debido a la reactivación de un virus latente o la reinfección con una cepa nueva. La infección primaria por el CMV ocurre durante el embarazo en el 1‑4 % de las mujeres seronegativas estimándose un riesgo de transmisión al feto de un 30‑40 %. En el 10‑30 % de las embarazadas seropositivas tiene lugar la reactivación de la infección por el CMV. En este caso, el riesgo de transmisión del virus es del aproximadamente 1‑3 %. En total, la infección prenatal por el CMV ocurre en un 0.6‑0.7 % de todos los nacimientos vivos en los países desarrollados. La mayoría de los bebés con una infección congénita por el CMV no presentan síntomas al nacer. De estos, el 5‑15 % desarrolla secuelas irreversibles, con mayor frecuencia la pérdida de audición al cabo de algunos meses o incluso años tras el nacimiento. Los bebés sintomáticos al nacer tienen un pronóstico muy desfavorable ya que probablemente desarrollarán discapacidades intelectuales graves y/o la pérdida auditiva. Diferentes estudios revelaron que el riesgo de una infección congénita sintomática del feto o del recién nacido es alto si la primoinfección materna tiene lugar en una fase temprana del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Después, el riesgo es menor. La infección congénita por el CMV producida por una infección materna recurrente raras veces conduce a una enfermedad sintomática del recién nacido. El riesgo de padecer una infección y enfermedad por el CMV se presenta también en pacientes inmunocomprometidos tales como los trasplantados o infectados por el VIH, en los que puede causar enfermedades potencialmente letales. Durante la latencia, el CMV reside en las células infectadas y la carga viral de ADN libre suele ser baja. El estado de CMV todavía puede determinarse midiendo los anticuerpos IgG anti-CMV. Dentro de un contexto clínico apropiado, el primer paso en el diagnóstico de una infección primaria aguda por CMV se realiza comúnmente mediante la detección de los anticuerpos IgG e IgM anti‑CMV. Las muestras reactivas para anticuerpos IgM indican la presencia de una infección aguda, reciente o reactivada. Para un análisis detallado de la infección primaria por CMV, se recurre a la determinación de la avidez de las IgG anti-CMV. Un resultado positivo para las IgM en combinación con un bajo índice de avidez para las IgG indica claramente una infección primaria por CMV. La seroconversión de IgM e IgG anti-CMV también permite establecer el diagnóstico de una infección reciente por el CMV.

Método

ECLIA – Principio de u-captura.

Tipo de muestra

  • Suero
  • Plasma con heparina de litio o EDTA

Tiempo de respuesta

1 día laborable

Condiciones preanalíticas

Datos clínicos. En pacientes en tratamiento con altas dosis de biotina (> 5 mg/día), no recoger la muestra antes de transcurridas como mínimo 8 horas tras la última administración.

Estabilidad de la muestra

  • 7 días a 20-25 °C
  • 4 semanas a 2-8 °C
  • 3 meses a (-15)‑(-25) °C

Precio al público

$10.00