HBSAG (ANTIGENO DE SUPERFICIE DE HEPATITIS B)

UTILIDAD CLÍNICA

El antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (HBsAg), un polipéptido de tamaño variable, es un componente de la envoltura externa de la partícula del virus de la hepatitis B (HBV).

La sangre de personas infectadas con HBV contiene, adicionalmente a las partículas infecciosas intactas de HBV, un exceso de partículas más pequeñas “vacías” no infecciosas o filamentos, formados por HBsAg. Todas las partículas tienen en común al determinante “a” del HBsAg, contra el cual se dirige principalmente la respuesta inmune.

Bajo la denominación de determinante ‘a’ se agrupan varios subtipos de HBsAg denominados d, y, w1‑w4, r y q. En un ambiente de presión selectiva (causada por un tratamiento antiviral o por el sistema inmunológico mismo), el virus puede expresar diferentes tipos de mutantes de HBsAg viables (los así llamados mutantes de escape). Algunos mutantes pueden hacer que las pruebas HBsAg de uso comercial pierdan su capacidad de detección. El HBsAg constituye el primer marcador inmunológico de la infección por el HBV y generalmente está presente días o incluso semanas antes de que aparezcan los síntomas clínicos.

La detección del HBsAg en suero o plasma humano indica una infección aguda o crónica por el HBV. La determinación del HBsAg se aplica en el proceso diagnóstico para identificar a personas infectadas por el virus de la hepatitis B así como para evitar su transmisión mediante la sangre y los hemoderivados.

Las pruebas de HBsAg también se emplean para controlar el curso de la enfermedad y la eficacia del tratamiento en personas con una infección aguda o crónica por el HBV. Adicionalmente, las pruebas de HBsAg se recomiendan como parte del cuidado prenatal, a fin de iniciar medidas apropiadas para prevenir en lo posible la transmisión de una infección de HBV al recién nacido.

Método

Tiempo de respuesta

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