HIV

UTILIDAD CLÍNICA

El virus de inmunodeficiencia humana (HIV) constituye el agente causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y pertenece a la familia de los retrovirus.

El HIV puede transmitirse por contacto sexual, a través de sangre o hemoderivados contaminados o de una madre infectada a su hijo antes, durante y tras el parto. Hasta la actualidad se han identificado dos tipos de virus de la inmunodeficiencia humana, denominados HIV‑1 y HIV‑2. El HIV‑1 puede dividirse en cuatro grupos vinculados de manera remota: el grupo M (máster), el grupo N (no M, no O), el grupo O (”outlier”, atípico) y el grupo P.

Basándose en su interrelación genética, se han identificado como mínimo nueve subtipos diferentes (de A a D, de F a H, J, K) así como varias formas recombinantes circulantes (CRF, por sus siglas en inglés) dentro del grupo M del HIV‑1. La gran mayoría de las infecciones por HIV‑1 están provocadas por virus pertenecientes al grupo M cuyos diferentes subtipos y CRF tienen fuertes variaciones en su distribución geográfica.

Debido a que la secuencia de epítopos inmunodominantes difiere especialmente en las cápsides proteicas del grupo M del HIV-1, del grupo O del HIV-1 y del HIV-2, se requieren antígenos específicos para evitar que se cometan errores en la detección de infecciones por el HIV mediante inmunoensayos.

El antígeno p24 del HIV en muestras de sangre de pacientes recientemente infectados pueden detectarse a partir de las 2-3 semanas de la infección.

Los anticuerpos anti‑HIV pueden detectarse en el suero al cabo de aproximadamente 4 semanas tras la infección. La detección combinada del antígeno p24 del HIV y de los anticuerpos anti‑HIV por los ensayos de cribado de HIV de 4 generación mejora la sensibilidad del test y reduce la ventana diagnóstica en comparación con pruebas tradicionales anti‑HIV.1

Método

Tiempo de respuesta

Estabilidad de la muestra

Tipo de muestra

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